Nuestro amigo debe reunir
los siguientes requisitos:
1.
Preferiblemente macho,
son más parlanchines por naturaleza y si va a criar tiene menos riesgo de
muerte. Aunque las hembras también
pueden aprender palabras y algunas son grandes charlatanas.
2.
Periquito joven que no haya iniciado la primera muda,
mejor aun si acaba de ser independizado de sus padres.
3.
Carácter alegre,
dócil y juguetón. Es importante que no se asuste con tu presencia.
4.
Que sea manso por
herencia, es decir, que alguno de sus progenitores también tenga esta
cualidad.
Además de lo anterior, aconsejamos que el periquito elegido sea de
nuestro gusto, es decir, que sea bonito. Ya que nos vamos a molestar en
enseñarle no vamos a elegir uno de colores feos o de talla demasiado pequeña.
No es muy recomendable elegir una hembra por dos razones. Primero,
porque en general parlotean menos que los machos, y segundo, porque si además
va a criar tiene mucho más riesgo de muerte que un macho: problemas en la
puesta de huevos.
Debemos descartar los ejemplares adultos o viejos, pues ya han
adquirido hábitos su juventud y su parloteo o canto está desarrollado. Un
periquito que ha sido independizado de sus padres recientemente es lo ideal, es
decir, un ejemplar de unas seis semanas, y en todo caso que no haya realizado
su primera muda (menos de 4-6 meses según el clima).
Los periquitos ariscos no son buenos aprendices, pues antes de
nada tendríamos que enseñarles a ser mansos. Si ya partimos de uno que lo es
por naturaleza, tiempo que ganamos. Y si además lo es por herencia, cuando críe
tendrá hijos más dóciles que él.
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